¿Rápidamente?  ¿Cuánto tiempo es? 

 

 Por Harley Pinon 

 

 

            Discutiendo sobre el tiempo, y de cómo éste se relaciona con la profecía, yo he dicho a menudo que hay un “reloj de hombre,” y hay un “reloj de Dios,” y éstos no siempre son iguales.  Yo ubico a Pedro como a uno que dice, “Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. [9] El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” (2 Pedro 3:8-9 VRV)    

 

            ¿Cuántos chóferes de autobús han esperado a un estudiante que estaba corriendo para coger el autobús?  Si un conductor de autobús puede atender a un niño que está corriendo lentamente para que éste no falte a un día de escuela, ¿cuánto más importante es que el Señor espere a alguien que es un poco lento en responder al evangelio y para que haga recta su vida? El conductor puede esperar una cuestión de pocos, o quizá varios segundos-Dios puede esperar unos pocos, o muchos años para dar a muchos una oportunidad para arrepentirse y ser convertidos antes de que sea para siempre demasiado tarde. 

  

            ¿Pero cuánto tiempo es “rápidamente”? A veces cuando yo insisto en que el reloj de Dios es diferente del nuestro, alguno objeta y dice, “Oh, no!  ¡Eso sería muy confuso!  El reloj de Dios debe sincronizarse con el nuestro.” Bueno, yo no lo creo así, pero por un momento, restrinjamos nuestra discusión acerca del tiempo al aquí y ahora. 

 

            Un maestro en el primer día de escuela anima a sus estudiantes, diciéndoles: “Ustedes necesitan desplazarse rápidamente para conseguir llegar a clases antes de que la campanilla de tardanza suene.” (Yo enseñaba en una escuela donde usted tenía tres o cuatro minutos para llegar a clases.) En este caso, rápidamente es menos de cuatro minutos. Una casa está incendiándose. Usted quiere que el bombero llegue allí rápidamente. Cuando joven, yo observé la casa de un vecino quemarse hasta desplomarse a tierra en aproximadamente una hora. Parecía increíblemente rápido. 

 

            Entonces usted está en una gran fecha.  ¡Cómo ha pasado el tiempo tan rápidamente, y nosotros estamos hablando sobre las horas que pasaron!  Luego está el estudiante que está regresando a la escuela. “El verano pasó tan rápidamente,” pero fueron dos o tres meses. Luego hay padres que asisten a la graduación de su hijo de la escuela secundaria.  Ellos se miran entre sí mientras dicen, “El tiempo pasó tan rápidamente!” Ellos están hablando de los 12 años en la escuela aproximadamente más los cinco o seis años antes del primer grado. Diecisiete o Dieciocho años, pero éstos pasaron “tan rápidamente.”     

 

            Luego hay una pareja que ha alcanzado la jubilación. Los niños están crecidos, y algunos de los indicadores de los años avanzados son evidentes.  Él puede haber perdido mucho de su pelo y mucha de su fuerza.  Todavía pueden ser en el fondo jóvenes.  Los dos se miran entre sí y dicen, “yo no puedo creer que los años hayan pasado tan rápidamente.” 

 

            “¡Rápidamente!” ¿Cuánto tiempo es “Rápidamente”? ¿Son los tres o cuatro minutos que un estudiante tiene para llegar a clases, o son los 70 o 80 años de vida que Dios puede darnos? ¿Son los segundos que tenemos para salir de un edificio ardiente?  ¿Cuánto tiempo es rápidamente?  

 

            ¿Cuál es el punto?  El punto es éste.  Hay algunos que basan su estudio de la profecía en su concepto particular de “rápidamente.” Yo hago la siguiente pregunta, ¿es legítimo usar “rápidamente” como la idea principal, o base para la interpretación de la profecía, cuando “rápidamente” es una palabra tan indefinida, incluso como cuando la usamos entre nosotros.  Entre nosotros no está incluyendo la manera cómo Dios computa el tiempo, y Pedro ha indicado claramente que nuestro concepto del tiempo y el concepto del tiempo que tiene Dios pueden ser inmensamente diferentes. 

 

            Por las razones antes mencionadas, yo no creo que “rápidamente” en todas sus formas diferentes deba ser la piedra angular de la interpretación de la profecía.  Hay ciertos elementos de tiempo en la profecía que son mucho más definitivos.  Creo que las setenta semanas de Daniel pueden usarse hasta una fecha muy cercana al tiempo cuando nuestro Salvador estará aquí en la tierra, y, hay otros períodos de tiempo definidos en la profecía: los setenta años de cautividad para los hijos de Judá: Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años” (Jer. 25:11 VRV). Daniel leyó la profecía: “En el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años” (Dan 9:2 VRV).

 

            Daniel oró fervorosamente sobre esa promesa, ¡y qué respuesta a la oración!  “aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde. Y me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento” (Dan 9:21-22 VRV). ¿Cuántas oraciones han sido respondidas por un ángel que viene a hablar con usted? 

 

             Sí, el tiempo tiene un lugar en nuestro estudio de la profecía, pero una profecía que habla de setenta años es una cosa.  Una profecía de “rápidamente,” “de repente,” o “a la mano,” realmente es otra.  Así que, ¿cuál es mi conclusión?  Cuando son especificados períodos indefinidos de tiempo sobre eventos que nosotros no podemos estar seguros, no es sabio re-interpretar otros eventos comprendidos tales como el fin de tiempo, el día de juicio, y la resurrección, para hacer que éstos encajen al entendimiento que alguno tiene sobre “rápidamente,” “de repente,” “a la mano,” o incluso a cuál generación se está refiriendo por la locución “esta generación.” Es mi conclusión de que los preteristas han empezado con el conjunto equivocado de  “entregas” cuando ellos basan su interpretación sobre las declaraciones de “tiempo” y luego redefinen otros eventos importantes para hacerlos encajar a sus conceptos de “tiempo”. 

 

  

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